Lily Tenner | Mustang News

El artículo fue originalmente escrito en Inglés. La traducción en Español fue hecha por Mieke Esparza.

La primera semana del trimestre de invierno se vió diferente para todos los estudiantes de Cal Poly este año.

Mientras algunos estudiantes se apresuraban a llegar a clase a tiempo después de esperar en la fila de prueba por una hora, otros estudiantes enviaron un correo electrónico a sus profesores para informarlos de su incapacidad de asistir a clase porque tuvieron que ponerse en cuarentena después de dar positivo por coronavirus o por haber estado expuestos al coronavirus.

Estudiante de ingeniería mecánica de segundo año, Max Jorgenson, fue unos de estos estudiantes, aislado en su casa en Pleasanton durante la primera semana de instrucción.

“Una manera perfecta de empezar el año 2022” — dice Jorgenson sarcásticamente después de recibir una prueba positiva en el día de Año Nuevo.

Sin embargo, Jorgenson no estaba solo en experimentar una interrupción en su primera semana de regreso de las vacaciones de invierno por la variante ómicron.

Mientras los estudiantes regresaron al campus para la primera semana de clase el 3 de enero, Cal Poly experimentó el mayor número de casos de COVID-19 y estudiantes dicen que están sintiendo el mayor impacto de la variante ómicron en el campus.

En la primera semana del trimestre de invierno, se han reportado más de 1.000 pruebas positivas de COVID-19 a Cal Poly, según el tablero de mandos del campus de Cal Poly.

A pesar de las cifras crecientes, Cal Poly mantiene las clases en persona.

En un correo electrónico que se envió a todos el primero de enero, el presidente de Cal Poly Jeffery Armstrong dijo — “Cal Poly seguirá siendo uno de los lugares y actividades más seguros de los que puedas ser parte por todo la próxima semana y todo del trimestre de invierno.”

A pesar de estas afirmaciones de la administración, algunos estudiantes no se están sintiendo seguros y protegidos en este tiempo.

Estudiantes dicen que no se sienten apoyados por la universidad

Estudiante de negocios de primer año, Rhyen Werner, vive en las residencias universitarias de yakʔitʸutʸu y dijo que ella está frustrada con la falta de preocupación en el campus con respecto a la variante ómicron.

En el cuarto piso de tiłhini, donde Werner vive, ella ha presenciado un brote de casos de COVID-19.

“Me frustra mucho porque hay personas que no están tomando esto en serio, como la gente que ha dado positivo y no toman precauciones, no usan sus cubrebocas, pasan tiempo en las salas de conferencias, ni siquiera intentan ponerse en cuarentena en absoluto” — dice Werner.

Después de descubrir que su vecino en la residencia universitaria dio positivo para COVID-19 y que otros estudiantes viviendo en su piso estaban experimentando síntomas, Werner y sus compañeras de cuarto tomaron pruebas de antígeno en casa como precaución el 5 de enero.

Werner y una de sus compañeras de cuarto recibieron un resultado negativo. Sin embargo, la otra compañera de Werner recibió un resultado positivo.

Después de dar positivo, la compañera de Werner se contactó con la universidad y se le aconsejó quedarse en su cuarto hasta que el equipo de aislamiento se comunicara con ella con más instrucciones. 

Temiendo la exposición, Werner dice que ella y su otra compañera negativa se registraron en un hotel hasta que su compañera positiva podría ser reubicada.

Werner pasó dos noches y dos días en un hotel hasta que su compañera finalmente fue llevada a otra instalación.

“Eso no es justo para nosotras y no nos sentimos apoyadas por la escuela obviamente” — dice Werner.

Otros estudiantes, que están viviendo fuera del campus con compañeros de cuarto que han dado positivo también están lidiando con el aislamiento en maneras diferentes.

Estudiante de ciencias biológicas de segundo año, Liz Mandziara, vive fuera del campus en los apartamentos de Mustang Village y ha estado en cuarentena desde que su compañera de cuarto dio positiva después de la víspera de Año Nuevo.

“Hemos hecho mucho con el saneamiento, usando cubrebocas en el apartamento, lo que es un poco raro” — dice Mandziara. “También hemos estado usando  guantes, para asegurar que estamos tan seguras como sea posible”.

Estudiante de estudios liberales de segundo año, Amanda Richardson, también vive fuera del campus con cuatro compañeras de cuarto. Richardson dio positiva para COVID-19 el 4 de enero en el centro médico de Cal Poly. Sin embargo, debido a la alta densidad de casos, ella dice que las citas del centro médico han estado llenas y los compañeros de Richardson no pudieron recibir pruebas inmediatamente.

“Sinceramente, a este punto soy afortunada de estar  positiva y saber que estoy positiva porque con mis compañeros, todos estamos expuestos unos a otros y es difícil para ellos recibir una prueba para saber si son positivos o negativos” — dice Richardson.

Richardson y sus compañeros han decidido aislarse juntos, a pesar de no tener confirmación directa de que todos han contraído el virus.

Después de tomar su prueba, Richardson asistió a clase el martes, según las indicaciones de la escuela, antes de recibir una llamada informándole del resultado positivo. Richardson informó al centro médico de su asistencia a clase en la llamada.

El nuevo protocolo de prueba este trimestre requiere que los estudiantes tomen pruebas durante la primera semana, en vez de requerir un resultado negativo antes de regresar al campus y asistir a clases.

Aunque Armstrong explicó en un correo electrónico al campus el 6 de enero que “nuestras aulas hasta la fecha se han mantenido seguras sin una transmisión conocida del virus,” este nuevo protocolo de prueba significa que los estudiantes, como Richardson, fueron puestos en una posición donde podrían propagar el virus en las clases sin saberlo.

El personal se ve forzado a estar en circunstancias peligrosas

Mientras los estudiantes se han enfrentado a problemas de exposición debido al protocolo de prueba, el personal también son susceptibles de exposición en estas situaciones de alto riesgo dentro de las aulas y las instalaciones del campus.

“El personal se está dando cuenta de que podrían tener estudiantes positivos en sus clases, pero no estaban al tanto de eso, y está causando preocupación” — dice Lewis Call, quién es un profesor de historia y el presidente del capítulo de la Asociación de profesores de California (CFA) en Cal Poly.

Con respecto a las preocupaciones de transmisión en las clases, muchos miembros del personal se han encargado de hablar por la seguridad del campus.

Según Call, los miembros del personal han solicitado para el uso de N-95 y KN-95 cubrebocas quirúrgicas en las aulas de clases; una recomendación del presidente Armstrong enviada al campus el 6 de enero.

También, la petición pide la reanudación del programa de pruebas de aguas residuales para detectar los brotes en las residencias universitarias, la continuación de pruebas de vigilancia en curso, espacio adecuado para el distanciamiento social y la libertad para el personal escoger la modalidad de sus clases para el resto del trimestre.

Según Brian Bates, un profesor en los departamentos de inglés y estudios interdisciplinarios, la elección  que muchos de los profesores han tomado de tener las dos primeras semanas de instrucción virtualmente proviene de un acuerdo hecho por el senado académico temprano en la pandemia, lo que permite a los profesores enseñar 25% de su curso en línea.

“Esto no fue una opción enviada por nadie” — dice Bates. “En ese sentido, fue el personal individualmente quien tomó la decisión de hacer esto. No fue un correo electrónico de la administración invitándonos o diciéndonos que podemos hacer esto”.

En un comunicado de prensa enviado por el CFA el 5 de enero, Call dijo que realizaron una encuesta antes de la primera semana de clases donde 514 miembros del personal respondieron. De las 514 respuestas, 60.7% del personal de Cal Poly programados para enseñar en persona informó que decidieron reunirse virtualmente durante la primera semana del trimestre.

Los extracurriculares también son efectuado

Mandziara y Werner, quienes son miembros del equipo de porristas de Cal Poly, dicen que sus prácticas han sido canceladas debido a la propagación de ómicron, y dicen que se han estado retrasando en habilidades individuales y en equipo.

“Nos hace retroceder en las prácticas y no estamos progresando” — dice Werner. “Tenemos que volver a aprender y rehacer cosas porque es difícil practicar cuando necesitas a todo el equipo y no están allí.”

Para Mandziara, dice que los cambios debido al ómicron han estado impactando su salud mental. 

“Usualmente el equipo de porristas ha sido un medio para aliviar el estrés, y la falta de eso es triste. En realidad es más difícil navegar cada día” — dice Mandziara. “Entonces, con cada actualización, es más difícil encontrar la luz al final del túnel”.

Motivación estudiantil está disminuyendo

Estudiantes quienes estaban en aislamiento por COVID-19 durante la primera semana de clases expresan dificultad encontrar la motivación para cumplir sus trabajos de curso.

Estudiante de historia de segundo año, William Hultgren, dio positivo de la variante ómicron el 1 de enero y estuvo aislado de su casa en Menlo Atherton durante la primera semana de clases.

Describe tener síntomas leves del resfriado, incluyendo congestión y dolor de cabeza.

“Ahora es un poco más difícil hacer trabajo, especialmente con un molesto dolor de cabeza” — dice Hultgren. “Ayer debí haber trabajado, pero tuve que irme a dormir. Ahora, lo único que siento es que estoy atrasado”.

Jorgenson expresa una sensación similar de atrasarse en los cursos.

“Me gusta estar en [San Luis Obispo] mientras todos están trabajando porque me da motivación para trabajar” — dice Jorgenson.

La mayoría de los estudiantes han expresado gratitud por la comprensión de los profesores y su disposición para adaptarse a sus situaciones mientras están aislados. También, los miembros del personal han notado la presión adicional que ómicron está añadiendo a la primera semana de los estudiantes.

“Pues lo siento por ustedes ahorita” — dice Bates. “Me parece que hay mucho que hacer en persona, y la idea de tener clases en persona ahora cuando los números continúan aumentando. Pienso que es muy estresante para ustedes.”

La salud física no es la única cosa que se ha impactado negativamente

No solo el centro médico ha sido abrumado con pruebas, pero los servicios de orientación también han visto el impacto de ómicron en los estudiantes, según Call.

“Estoy seguro que es un factor estresante añadido” — dice Call. “CFA también representa los consejeros que trabajan en el centro de asesoramiento, y también son parte del personal. Por eso sé que mis colegas del personal de asesoramiento están muy ocupados, comprensiblemente, porque los estudiantes tienen mucha ansiedad por la variante ómicron y por cumplir su trabajo”.

Mientras los estudiantes reflexionan sobre su primera semana del trimestre de invierno de 2022, muchos han dicho que se caracteriza por el impacto de la variante ómicron en el campus y la comunidad. 

“Es realmente deprimente cuando das un paso atrás y lo piensas, y miras la longitud de las filas para las pruebas y toda la situación” — dice Mandziara. “Cuando realmente lo piensas, es una locura. Aunque ha pasado mucho tiempo, todavía no puedo creer que este es nuestro mundo”.

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